Aunque en su momento no reseñé el primer libro de la autora, os puedo decir que me encantó porque a pesar de no ser un libro cargado de acción, las vivencias de Calpurnia junto con su abuelo me parecieron maravillosas. Por eso mismo, supe que tenía que leer la segunda parte en cuanto me enteré de su existencia.
Además, estos dos libros
tienen unas portadas preciosas, que son llamativas a más no poder, y por si fuera poco, me he fijado en este libro que aparecen en ella todos los animalillos que tienen algo que ver con la historia que se cuenta en su interior. No exagero si digo que me he pegado más de cinco minutos contemplándola.
Al igual que el libro anterior de la autora, “El curioso mundo de Calpurnia Tate” nos ofrece una
historia peculiar, sin grandes sobresaltos ni acción a raudales, pues simplemente es un fragmento de la vida de una jovencita de Texas de principios del siglo XX junto con las aventuras y desventuras que vivirá con su familia.
Así pues,
cada capítulo casi podría considerarse una historia corta que mantiene su cohesión durante todo el relato con los demás capítulos, ya que aunque cada uno tiene un planteamiento inicial, un desarrollo y un desenlace, la historia principal va avanzando a lo largo de sus páginas.
He de decir que mantiene esa misma estructura que ya podía verse en el libro anterior, así que
si os gustó aquel, éste muy posiblemente también lo haga. A mí en particular me encanta haberme encontrado con unos libros así, con esa magia para describir una
historia realista y cargada de ciencia en cada una de sus páginas, pero que en ningún momento sientes que te apabulla con datos y términos complejos (al menos a mi no me lo parece) y concretamente, me fascinan algunos detalles como el hecho de que cada inicio de capítulo haya un fragmento de "El viaje del Beagle" como ya hizo con "La evolución de Calpunia Tate", en este caso con "El origen de las especies", también de Charles Darwin.
Por otro lado,
adoro y admiro a Calpurnia porque es un personaje fantástico. Me alegra que la autora la haya creado así, una chica de trece años que mantiene su inocencia y su curiosidad por la naturaleza, pero que es firme en sus ideas y se da cuenta de lo injusta que es la sociedad de la época en la que le ha tocado vivir respecto al papel de la mujer.
Por otro lado, también me ha encantado conocer un poquito más a uno de los hermanos de Callie,
Travis, ese gran amante de los animales, y me ha recordado un poquito a mí cuando era pequeña, ya que todo animalito que se cruzase en mi camino era para mí una fantástica mascota.
También he de mencionar que en este libro quizá
han pasado más desapercibidos el resto de hermanos, aunque hayan tenido alguno de ellos cierto protagonismo, sí que creo que no los ha desarrollado tanto como en el libro anterior, al igual que ha pasado aunque en menor medida, con el abuelito. Por el contrario, aparecen unos cuantos
personajes nuevos que trastocarán la apacible vida de los Tate, como es la insufrible prima Aggie y el veterinario.
Como ya he dicho, no es una novela cargada de acción, por lo que si buscáis un libro con un ritmo trepidante, este no es vuestro libro, pues esta historia se caracteriza por un
ritmo pausado pero que consigue no aburrir (ya se encarga Callie de que no haya un solo momento aburrido). Otro aspecto que me ha gustado mucho es que posee un
estilo sencillo, sin excesivas florituras, ya que se adapta perfectamente al lenguaje de una niña de trece años.
Quizá el único aspecto negativo con el que me he encontrado ha sido el
final, pues no lo he sentido como tal, ya que bien podría ser el final de otro capítulo y que continuase el libro, porque me pareció algo abrupto y dejaba, el que para mí era uno de los aspectos más importantes de la historia, sin resolver. Así que me encantaría que la autora siguiera contándonos más aventuras de los Tate en un futuro.